Festividad de la Virgen del Rosario

Primer domingo de octubre. Festividad de la Virgen del Rosario, patrona de La Guardia de Jaén.

Miniatura de Festividad de la Virgen del Rosario

La festividad del día de la patrona de La Guardia, la Virgen del Rosario, se celebra en torno al primer domingo de octubre y está caracterizada por una de las tradiciones más antiguas de La Guardia (así como en muchas otras partes de la geografía española): el Canto de la Aurora o, simplemente, La Aurora.

El Canto de la Aurora

El Canto de la Aurora es una de las tradiciones religiosas más antiguas y que más profundamente sigue arraigada en La Guardia, aún hasta nuestros días, y que consiste en la llamada al rezo del «Santo Rosario» cantando las «Divinas Alabanzas de la Virgen».

Virgen del Rosario de Murillo

Virgen del Rosario de Jerónimo Hernández, capilla del Museo de Sevilla.
Fuente: Wikimedia Commons. Licencia GPL.

El canto

Consiste en la salida de un grupo de personas, «Canto de la Aurora» o auroros1, que de madrugada (en torno a las 03.00 h) salen equipadas con instrumentos musicales, del tipo de una serenata aprox. (bandurrias, guitarras, triángulos, campanillas, botellas en ristre…), para recorrer La Guardia e ir avisando y animando al rezo a los hermanos de la cofradía, a través de cánticos que honran y cantan las alabanzas de la Virgen del Rosario.

El cántico es una letanía de tono solemne y marcadamente melancólico, acompañado de un alto grado de sentimiento y fervor por parte de los auroros. En él, una persona («el sólo») es destinada, una o más veces, a cantar la estrofa pertinente delante de la casa del hermano visitado.
Éste último a su vez, suele responder al reclamo (en alusión -y cómo acto agradecido- al aviso) al menos encendiendo alguna luz visible en la casa sino asomándose al balcón, ventana o puerta frente a dónde se le canta. En ocasiones, y de nuevo como acto de agradecimiento y de hermandad, también se suele ofrecer a los auroros algún tipo de tentempié (bebidas calientes, aguardiente, anís, mantecados, repostería ligera…) para llevar mejor las horas de cántico en la fría madrugada.

Una vez «el sólo» ha terminado la primera estrofa, el resto del coro acompaña y termina el canto mientras se desplazan hasta la casa del siguiente hermano a visitar.

Los auroros

Aunque en principio es iniciativa de los hermanos de la cofradía de la Virgen del Rosario, no es un acto para nada excluyente sino al contrario. Cualquier persona puede acompañar al Canto de la Aurora y participar en todos los actos relacionados como compaña del Canto.

Tradicionalmente el Canto lo formaban siempre hombres y, aunque desde hace años lo acompañan también mujeres, los cánticos solitarios siguen siendo orquestados por un hombre. Así, en la compañía de instrumentos y los coros puede participar, y de hecho así ocurre, cualquier persona, siempre y cuando como es lógico, se ciña a unas normas cívicas y morales lógicas y al carácter tradicional y religioso de aquellos que lo organizan: la cofradía de la Virgen del Rosario.

La voz solitaria

No tenemos demasiada información sobre el carácter único del puesto de la voz solitaria, y, aunque durante muchos años han habido personas que lo cantaban en exclusiva, hoy en día cabe la posibilidad de que cualquier miembro de una familia hermana de la cofradía pueda llevar a cabo el canto inicial en solitario, siempre que sepa cantarlo y lo haga de acuerdo a la tradición.

Esta parte es la más emotiva y llena de fervor del canto, pues «el sólo» entona una alabanza de los milagros y obras tradicionales de la Virgen del Rosario, dándole la entonación quebrada, temblorosa, única y característica del «Canto de la Aurora» (de ahí que no cualquier persona pueda realizarlo), el cual llena la fría noche de un misticismo mágico y arcaico lleno de recuerdos tradicionales que se remontan prácticamente siglos atrás.

Algunas estrofas del Canto de la Aurora

Estos son algunos ejemplos de las letras que forman las estrofas, solos y coros del Canto de la Aurora en La Guardia:
Cada sólo y el estribillo cantado por el coro se efectúa en un orden aparentemente aleatorio.

(Sólo 1) En la Plaza Mayor de Sevilla,
la rueda de un carro
a un niño pilló;
y la Virgen con su escapulario
al niño difunto lo resucitó;
lo resucitó.

(Coro: estribillo 1) Todos a una voz,
y con voz amorosa digamos:
“Virgen del Rosario
y un trono de amor;
y un trono de amor”.

(Sólo 2) Un hermano le dice a otro hermano:
Levántate a misa, yo no puedo ir;
porque tengo el altar preparado
y el vino en el cáliz para consumir;
para consumir.

(Coro: estribillo 2) Ángeles bajad;
coronados de lirios y rosas
para los devotos que van a rezar;
que van a rezar.

(Coro: estribillo 3) [...desconocido...]
y coged de esas flores más hermosas
que entregó María contra el Lucifer;
contra el Lucifer.

Al alba

El Canto de la Aurora continua así toda la noche hasta que amanece, al alba, la cofradía ofrece un pequeño desayuno compuesto por churros y bollería para reponerse antes del «Rezo del Rosario» en la iglesia.

Procesión

Por la tarde se procede con el tradicional procesionado de la patrona por las calles de La Guardia.

Orígenes y tradición

Ha sido habitual durante el paso del tiempo que fuera transmitido de padres a hijos y, aunque existe documentación genérica de esta tradición, no hay documentación escrita sobre los cánticos ni la música; si bien es cierto que todas las entonaciones, ritmos e instrumentos usados suelen ser muy parecidos en casi todos los lugares donde se practica.1

Según la mayoría de las fuentes consultadas12, es una tradición puesta en vigor por los frailes dominicos en torno al siglo XVII con la pretensión de que arraigara en la cultura popular. Hecho que, a día de hoy en La Guardia, observando aun la impronta de dicha orden religiosa en la localidad (uno de sus patrimonios culturales más importantes y mejor conservados es el convento de los dominicos), indica que tuvo un éxito bastante evidente.

Recursos de interés y fuentes

Notas al pie

  1. La Gran Enciclopedia Aragonesa, Cantos de Aragón, Aurora
  2. Wikipedia: Virgen del rosario