Saluda del Párroco para San Sebastián 08′
Lunes, 14 de Enero de 2008
Festejos
Saluda del Párroco de La Guardia para las fiestas de 2008 en honor a San Sebastián
En su reciente y bellísima carta “Salvados en esperanza”, el Santo Padre Benedicto XVI afirma:
“La vida humana es un camino. ¿Hacia qué meta? ¿Cómo encontramos el rumbo? La vida es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que escudriñamos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza. Jesucristo es ciertamente la luz por excelencia, el Sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta El necesitamos luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo así la orientación para nuestra travesía”
Cada enero, con el sabor gozoso de la Natividad del Señor aún en el corazón, los hijos de La Guardia y los que, sin serlo, nos sentimos tales, encumbramos sobre el horizonte de nuestro pueblo esa poderosa luz de esperanza llamada San Sebastián.
Corren tiempos oscuros en nuestro mundo, oímos decir con frecuencia. Y razones para pensar de ese modo no faltan: la vida humana, especialmente la del niño por nacer, cada día es menos respetada; el recto sentido del matrimonio como unión indisoluble y fecunda de un varón y una mujer es con frecuencia tergiversado; la violencia en el seno de la familia, especialmente hacia la mujer, alcanza cifras alarmantes; la distancia entre ricos y pobres es cada vez mayor; el sentimiento de fraternidad (saberse hermanos los unos de los otros, más allá de ideologías y diferencias) y la solidaridad que de él nace escasean, mientras los enfrentamientos y las guerras se extienden por doquier… Es la terrible imagen de un mundo sin Dios.
Así, y en algunos aspectos incluso peor, peor, era también la sociedad en la que San Sebastián y los primeros seguidores de Cristo vivieron. ¡Y la cambiaron en buena medida! Antes de su encuentro con el Señor, como dice la Sagrada Escritura, estaban en el mundo “sin Dios y sin esperanza“. Al acercarse a Jesús por la fe fueron, en palabras también de la Escritura santa, “arrancados de las tinieblas y trasladados al reino de la luz esplendorosa“. Este es el mensaje que escucharíamos de labios de nuestro santo si los oídos del alma supieran escuchar: si queréis construir un mundo luminoso por la esperanza, acercaos a Dios y dejaos iluminar por El.
Este es mi deseo para todos nosotros, hecho oración en estos días: ¡San Sebastián, enséñanos a creer en Dios, a esperar en El, a amarle y amarnos, como tú lo hiciste. Indica a los hijos de este pueblo el camino hacia su Reino! ¡Sebastián, Luz de esperanza, brilla sobre nosotros y acompáñanos en nuestro caminar hacia el Padre!
Con todo afecto, os bendice vuestro párroco.
D. Manuel Cámara Valenzuela
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Última revisión:
08/04/2008 18:18:42 +0200 (CEST) » 08/04/2008 16:18:42 +0000 (GMT)
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